Lula arrasó en Buenos Aires con el 70 % de los votos

Miles de brasileños residentes en el país ejercieron su derecho al voto.
La jornada electoral transcurrió con entusiasmo, marcada por la presencia de símbolos partidarios y cánticos, en un clima de fuerte polarización política pero sin incidentes.
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El frío, el viento y el cielo gris que cubren desde hace días Buenos Aires quedaron en segundo plano este domingo en los alrededores de la Embajada de Brasil en Cerrito al 1300, en el límite entre los barrios porteños de Retiro y Recoleta. Antes de las 8, cuando estaba previsto el inicio de la votación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, cientos de brasileños residentes en Argentina ya formaban una extensa fila que ocupaba tres cuartos de manzana. La multitud desafió las bajas temperaturas inéditas que atraviesan octubre con banderas de Brasil atadas al cuerpo como una capa, camisetas de la selección de fútbol, gorras y cánticos en una jornada electoral marcada por el entusiasmo de los votantes que culminó con una victoria del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la provincia con el 70 % de los votos frente al 29 % del senador Flávio Bolsonaro, hijo del mandatario ultraderechista Jair Bolsonaro.

Decenas de vallas ordenaban la larga fila de votantes que llegaron a la puerta de la sede diplomática en medio de un amplio operativo de seguridad. Entre los presentes, los simpatizantes del bolsonarismo eran menos efusivos, pero algunos se distinguían por las camisetas de la selección brasileña de fútbol que vestían. En contraste, los seguidores del presidente se hacían notar con remeras y gorras rojas, pines y stickers del Partido de los Trabajadores (PT). Desde temprano, grupos de jóvenes se reunieron frente a la embajada para celebrar y entonar consignas en apoyo al presidente, mientras la espera transcurría con tranquilidad.

Una de las primeras en ejercer su derecho fue Tamara, una brasileña que llegó a la embajada acompañada de su pequeña hija. Las dos lucían gorras rojas y pines del PT de distintos tamaños y colores, pegados encima de sus remeras amarillas. La madre se mostraba especialmente contenta y parecía querer contagiarle a su hija el clima festivo que se respiraba en los alrededores. “A mí me genera mucha emoción estando fuera, porque vimos toda la movilización en las calles en Brasil, en todas las ciudades. En esta segunda vuelta se nota que hubo más pulso para ir a votar”, señaló. “No queremos que en Brasil pase lo mismo que está pasando en Argentina, que está cada vez más extrema la situación”, subrayó.

En Argentina estuvieron habilitados para votar un total de 13.138 ciudadanos brasileños, según datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil difundidos por la Justicia Electoral brasileña. De ese padrón, la gran mayoría se concentró en la ciudad de Buenos Aires: 11.873 electores, es decir, aproximadamente el 90 % del total habilitado en el país.

Cánticos en los alrededores

Quienes ya habían votado se reunían frente a la embajada, en la plaza Pierre de Coubertin, para conversar y esperar a familiares y amigos que todavía aguardaban su turno para ejercer su derecho al voto. Cada tanto, los simpatizantes de Lula coreaban “Olê, olê, olê, Lula, Lula”, y el canto se extendía entre los petistas que aún permanecían en la fila. Al entonar la consigna, levantaban la mano derecha y formaban una “L” con el pulgar y el índice, en un gesto colectivo de apoyo al presidente.

Por momentos, los cánticos subían de tono y algunos simpatizantes de Lula coreaban en portugués “Bolsonaro es la putita de Vorcaro”, en alusión al vínculo entre la familia Bolsonaro y Daniel Vorcaro, exbanquero y principal accionista del Banco Master, involucrado en un escándalo financiero de gran repercusión en Brasil.

Fernanda, otra de las que votó con alegría, afirmó a este diario que eligió a Lula porque hay varias cuestiones alrededor de la familia Bolsonaro que no acepta. “Primero, la pandemia que pasamos, porque para mí es algo que no podemos olvidar, al igual que todo lo que sabemos del Banco Master que pasó ahora”, explicó. Además, dijo que estaba feliz de ver mucho color rojo en la fila de votación, con esperanzas de un Brasil mejor bajo la conducción de Lula.

Por su parte, un hombre llamado Daniel afirmó que tiene amigos que no fueron a votar en la primera vuelta del 4 de octubre pasado y en esta ocasión sí, pero señaló que le cuesta entender que haya muchas personas que están en contra de la reelección del presidente. “La verdad, para mí es difícil entenderlo, porque estamos hablando de un estadista como Lula, que sacó a Brasil del mapa del hambre, que hizo la más grande expansión de universidades en la historia del país y que puso mucho del presupuesto en la salud, mientras que Bolsonaro fue una persona que negó las vacunas, que quiso dar cloroquina a la gente en la pandemia, bardeó a la gente que estaba muriendo por Covid”, sostuvo.

A favor de una “mudança”

Aunque eran menos ruidosos, muchos de los votantes en Buenos Aires que no apoyaban a Lula parecían tener claro su voto. Lucas y Ana, que se habían sentado en los alrededores de la embajada después de votar, señalaron a este diario que la polarización política llevó a más personas a participar de las elecciones. En su caso, fueron en busca de una “mudança” (cambio, en español) respecto del rumbo que representa Lula. “En Brasil, la derecha y la izquierda, además de la política, luchan mucho por algunos principios que tenemos en consideración, como la cuestión social”, señaló Ana. Lucas, que lucía la camiseta de la selección brasileña de fútbol, agregó: “Los últimos 20 años fueron de un lado. Entonces, ahora queremos otra cosa”.

Del mismo modo, con una mano apoyada sobre el escudo de la camiseta de la selección, Adamec repetía la frase “Primero Dios, después Bolsonaro”. El votante, de barba larga y boina, defendió la gestión del expresidente brasileño Jair Bolsonaro y afirmó que sus cuatro años de mandato, entre 2019 y 2022, fueron insuficientes para concretar sus objetivos, en parte debido a la pandemia. “No llegó a concretar los sueños que tenía en su corazón por Brasil, porque en cuatro años no puede arreglar lo que pasó en 16 años”, enfatizó el hombre mayor, que grababa con su celular la gran asistencia de votantes. Para explicar su postura, comparó la recuperación de un país con el crecimiento de un niño, que requiere tiempo para desarrollarse y aprender a caminar.

Más allá de los contrastes, las motivaciones y los símbolos políticos, la jornada electoral se desarrolló con normalidad. La tranquilidad de este domingo contrastó con lo ocurrido durante la primera vuelta, cuando la Policía de la Ciudad detuvo a un hombre que intentó impedir que los agentes le incautaran la mercadería a un vendedor ambulante. En esta ocasión, el cielo encapotado fue el telón de fondo de una jornada que, frente a la embajada, tuvo en el entusiasmo de los votantes su propio clima.