“La asistencia se duplicó y las familias necesitan más comida y colchones”
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La crisis económica y las dificultades para sostener los gastos cotidianos modificaron la realidad de numerosas familias de Almirante Brown. En el último tiempo, el Municipio registró un aumento de las solicitudes de alimentos, camas, colchones y materiales de construcción. Detrás de estos pedidos aparece una situación que se repite en distintos barrios del distrito. Jóvenes que habían conseguido independizarse debieron regresar a las casas de sus padres porque perdieron sus empleos o dejaron de poder afrontar un alquiler.
En diálogo con Buenos Aires/12, Sonia Aguilar, directora de Seguridad Social de Almirante Brown, aseguró que esta problemática comenzó a profundizarse con intensidad y que las trabajadoras vecinales cumplen un papel fundamental para detectar las necesidades. Se trata de una red de unas 800 mujeres distribuidas por todas las localidades, que mantienen contacto permanente con los vecinos y articulan respuestas con el Municipio.
Uno de los principales cambios que identificaron desde el área municipal es el regreso de familias enteras a viviendas donde anteriormente residían solamente sus padres. La falta de ingresos suficientes provoca que varias generaciones deban compartir nuevamente un mismo techo. “Volvieron muchos hijos a la casa de sus padres por falta de trabajo, porque no pueden sostener un alquiler, muchos que volvieron con sus parejas, sus hijos”, relató Aguilar.
Esta situación genera nuevas dificultades habitacionales. Los adultos mayores deben reorganizar sus hogares para recibir a hijos y nietos, mientras aumentan los gastos de alimentación y aparecen necesidades de mobiliario.
Aguilar explicó que comenzaron a recibir solicitudes que anteriormente habían dejado de ser tan frecuentes. Entre ellas aparecen colchones, camas, materiales para ampliar viviendas e incluso casillas para instalar en terrenos familiares. “Esto se empezó a notar hace un año y medio, aproximadamente. Han venido a pedir un colchón, una cama, alguna ayuda habitacional, porque vino la hija con los nenes o vinieron la pareja con los niños”, detalló.
Aguilar señaló que muchas de estas situaciones afectan directamente a las propias trabajadoras vecinales, cuya edad promedio ronda entre los 65 y 70 años. Algunas incluso superan los 90. Para atender estas demandas, el Municipio entrega alimentos, mobiliario y materiales de construcción, aunque los recursos disponibles no siempre alcanzan para cubrir todas las necesidades.
Más demanda alimentaria y menos recursos nacionales

El aumento de las necesidades sociales también obligó a reforzar las tareas de acompañamiento en el territorio bonaerense. Según Aguilar, la falta de empleo y las dificultades económicas incrementaron especialmente los pedidos de comida.
Lo cierto es que, mientras crece la asistencia, desde el Municipio continúan advirtiendo sobre la reducción de los recursos provenientes del gobierno nacional de Milei. “Antes sí se recibían alimentos de Nación y también colchones, camas, distintos insumos. Se podían conseguir ayudas habitacionales desde Nación, pero ahora no hay absolutamente nada de eso”, cuestionó.
Actualmente, las respuestas dependen principalmente de fondos municipales y provinciales. Entre los elementos entregados aparecen bolsones alimentarios, chapas, tirantes, camas y colchones.
Aguilar destacó que existe una articulación permanente con la gobernación bonaerense, tanto para recibir insumos como para desarrollar capacitaciones. En ese marco, volvió a criticar las consecuencias del ajuste de Milei sobre las familias que necesitan acompañamiento estatal. “La ausencia del Estado nacional es lo que se está haciendo notar en todos los barrios y en todos lados, tanto en la salud como en medicamentos, como en alimentos, como en obras”, afirmó.
Quiénes son las trabajadoras vecinales de Almirante Brown
Aguilar nació y creció en Almirante Brown y actualmente dirige el área municipal de Seguridad Social, donde coordina el Plan Más Vida, pensiones y otros programas de asistencia. Las trabajadoras vecinales, también conocidas como manzaneras, comenzaron a desarrollar sus tareas hace 32 años, cuando se puso en marcha un programa provincial impulsado por Hilda “Chiche” Duhalde.
Originalmente, su función consistía en acompañar a embarazadas y familias con niños menores de seis años mediante la distribución de leche y alimentos. Con el tiempo, esa modalidad fue reemplazada por una tarjeta destinada a la compra de productos alimenticios.
Sin embargo, sus responsabilidades exceden ampliamente las tareas iniciales. “Son la primera puerta que el vecino va a golpear cuando necesita algo. Siempre les decimos que son nuestros ojos y oídos en los barrios”, sostuvo.
Estas mujeres colaboran con gestiones relacionadas con pensiones, Certificados Únicos de Discapacidad, asistencia alimentaria y derivaciones a profesionales de Trabajo Social. También intervienen ante situaciones de violencia de género, consumo problemático y otras dificultades familiares.
De esta manera, funcionan como intermediarias entre los vecinos y las distintas dependencias municipales.
El acompañamiento cotidiano y el reconocimiento municipal

Además de brindar asistencia, las trabajadoras bonaerenses participan de capacitaciones sobre crianza, prevención de violencias, seguridad ciudadana y otras problemáticas. También mantienen reuniones territoriales para transmitir necesidades y recibir información sobre programas disponibles.
Su presencia permite detectar rápidamente situaciones que requieren intervención municipal, desde incendios y fallecimientos de vecinos sin recursos hasta problemas de servicios públicos.
Recientemente, unas 750 trabajadoras vecinales participaron de un almuerzo de reconocimiento en el Polideportivo Municipal de Ministro Rivadavia, organizado por el Municipio en el marco del Día de la Madre.
Estos encuentros se realizan desde 2015 y también permiten reunir a mujeres que habitualmente tienen dificultades para trasladarse. Para facilitar su participación, el Municipio dispone de vehículos adaptados.
Aguilar resaltó que el objetivo es continuar fortaleciendo la red mediante reuniones en las localidades, capacitaciones y nuevas herramientas de acompañamiento, así como también sostener el contacto directo con las familias que requieren asistencia.

