-El gobierno reduce el debate a estar a favor o en contra de la inversión. ¿Cómo se supera este falso binarismo?
-La cuestión es qué proyecto de desarrollo de país organiza esa inversión. Es evidente que Argentina necesita inversiones, lo que tenemos que discutir es el concepto mismo de inversión, poniendo el foco en el desarrollo de conocimiento que se generará en el país, la articulación con el ecosistema privado nacional y la agregación y la participación en cadenas de valor. Porque las decisiones que hoy tomamos sobre energía, agua, infraestructura digital, tierra, datos y capacidad tecnológica no terminan cuando una empresa inaugura una instalación. Mucho menos, si esas decisiones quedan protegidas por regímenes de estabilidad de treinta años con jurisdicción en el exterior con una perspectiva que parece centrada en el extractivismo, como propone el Súper RIGI.



