Mates, volantes, cañas, bombos, redoblantes, canciones y esa algarabía que mezcla generaciones y territorios, identidades y orientaciones políticas en un menjunje que evidentemente sigue haciendo mella cuando se concentra y moviliza.
Se abren paso también las mujeres y diversidades de Vía campesina, la soberanía alimentaria también fue parte de la construcción del fin de semana. Silvia Manzur cuenta que el debate sobre qué comida darles a les encuentreres llevó mucho tiempo y terminó mezclándose con una discusión sobre los modelos de economía. Finalmente decidieron que las viandas las cocinaran compañeras de las economías populares, como gesto afectivo y solidario, y también como una toma de posición política.
“Que cagaso, que cagaso caminan por la calle las hijas del Córdobazo” fue otro de los cantos recurrentes durante la marcha que recorrió una ciudad que de bastión de la derecha no tiene nada, fue una marcha conmovedora y tal vez también una gesto hecho por el alma del pueblo.



