Las mujeres argentinas, cada vez más lejos de Milei

La brecha entre varones y mujeres en el apoyo a la gestión actual alcanzó una distancia histórica de 15 puntos porcentuales.
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Solo una de cada tres mujeres valora positivamente la gestión presidencial, mientras que entre los hombres lo hace el 52 por ciento, según publicó la consultora Poliarquía. El dato más relevante a observar aparece cuando se analiza la brecha entre géneros en relación a los últimos mandatos en Argentina. Desde el principio de su gestión Milei tuvo más aprobación entre hombres que entre mujeres, una brecha que se profundiza y sostiene. “Esta diferencia por género, donde las mujeres no apoyan de la misma forma, es un fenómeno histórico que nace en 2021 y continúa hasta el día de hoy”, aportó  la politóloga Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero.

Lara Goyburu, politóloga y directora ejecutiva de la consultora Management & Fit, sumó en diálogo con este diario: “En nuestras mediciones desde el inicio de la gestión, la brecha de género es el corte más estable. En todas las olas, las mujeres aprueban menos que los varones. No hubo una sola excepción. Con el tiempo, esa distancia se fue ampliando. En los primeros meses de nuestra serie rondaba los 5 o 6 puntos. Hoy la aprobación es de 44 por ciento entre varones y de 29 por ciento entre mujeres. 15 puntos, la diferencia más amplia que registramos”, y aclaró: “La brecha no se movió en línea recta. Tuvo momentos en que se achicó, pero cuando eso pasó fue porque cayó la aprobación masculina, no porque mejorara la femenina. Las mujeres se alejaron antes y más rápido”.

El caso del escándalo por posible enriquecimiento ilícito protagonizado por Manuel Adorni, o el caso de coimas y sobreprecios en Andis dejó entrever que el golpe y pérdida de apoyo del gobierno impactó en los dos géneros. Es decir, hay consensos sobre lo que cala hondo en la sociedad. “Cuando sucede algo que lo hace crecer en imagen positiva, suben de forma pareja, y cuando bajan también”, señaló Vilker. En este punto, Goyburu aportó un matiz: “En el caso de la Andis, por ejemplo, la diferencia entre varones y mujeres en el impacto sobre la confianza fue de 17 puntos. Puede leerse como una sensibilidad mayor a las formas de ejercicio del poder en las mujeres”.

Al mirar las tendencias, se observa que es en los diagnósticos generales de los gobiernos donde de manera anómala se profundizó la brecha por género. “Lo empezamos a ver en la pandemia. Los hombres fueron los primeros en volverse más críticos del gobierno anterior que las mujeres. El encierro se procesó distinto, peor para los varones y sobre todo para los jóvenes; el rechazo al gobierno anterior hizo que el apoyo masculino a Milei sea más grande”, explicó Vilker. Tras la salida de la pandemia, una concepción de “sálvese quien pueda” comienza a consolidarse entre los varones que se volcaron, a diferencia de las mujeres, en la propuesta libertaria.

GRAFICO MILEI ARCHIVO

La brecha y sus razones

La analista y politóloga Julieta Waisgold profundizó en diálogo sobre las agendas que Milei no atiende o, peor aún, desprecia. Si bien las ideas del progresismo argentino encuentran a las mujeres en concepciones cercanas al feminismo (para el presidente considerada peyorativamente como “la agenda woke”), Waisgold señala algo clave para comprender la brecha: no es la agenda feminista la que distancia más a las mujeres de Milei, es la agenda de la crisis. “Las mujeres están en el mostrador, en la primera línea frente a la crisis, porque son las que realizan las tareas de cuidado en la familia, son las que llevan la economía de los hogares, las que hacen las compras, las que están al tanto de los precios. Eso hace que tengan una relación más directa con el impacto de las medidas económicas, la salud, la educación, las políticas sociales”. Además, la politóloga señaló lo anómalo de la brecha en comparación con gobiernos anteriores. “En el Índice de Confianza en el Gobierno de la Di Tella, la brecha entre mujeres y varones es más marcada que en los gobiernos anteriores. Y en general, si uno mira la imagen de Milei en las encuestas, se encuentra con lo mismo: las mujeres tienen una peor valoración de este gobierno”.

En el mismo sentido, para Vilker es importante observar la mirada desde donde los hombres y las mujeres valoran la construcción de lo colectivo y a las instituciones: “Las mujeres están atravesadas por agendas más bien comunitarias, y los hombres por ideas individualistas, más relacionadas a la subsistencia autónoma, con menos sentido de lo social, o con uno más salvaje, relacionado al estar solo, sobreviviendo, en un esquema movedizo”, señaló.

El Estado importa

Los estudios de Creencias Sociales 2026, del observatorio Pulsar UBA, agregan una dimensión importante para comprender la brecha, y es la mirada sobre el Estado y su rol. El 50 por ciento de las mujeres tiene un perfil estatista, frente al 46,4 por ciento de los varones. En sentido inverso, los varones son más privatistas: 51 por ciento contra 46,9 por ciento entre las mujeres. Es decir, las mujeres muestran una mayor preferencia por la intervención estatal. El 60 por ciento de las mujeres prefiere un país donde el Estado tenga un rol activo para reducir las diferencias económicas. Entre los varones, esa posición alcanza al 53,8 por ciento, una brecha de 6,2 puntos porcentuales. La mayor diferencia se observa en la generación de empleo. La brecha de género más importante aparece al preguntar quién debería generar la mayor parte del empleo. El 50,2 por ciento de las mujeres elige al Estado y las empresas públicas, frente al 41,8 por ciento de los varones. Entre ellos predomina, en cambio, la preferencia por las empresas privadas: 53 por ciento contra 46,3 por ciento. El gobierno de Milei profundizó la motosierra y la ausencia del Estado en esos espacios clave donde la mujer recibe el primer coletazo de esa ausencia: en la educación, en la salud, y en la gestión del bolsillo de los hogares.

La identidad masculina y el giro a la derecha

Al calor de la prepotencia y los agravios, Milei sostuvo cotidianamente un discurso de desprecio hacia las mujeres y, sobre todo, contra aquellas que comulgan con ideas relacionadas a “la marea verde”. Atenta discursiva y explitamente contra la identidad femenina que se nutrió en la última ola feminista en el país. Por oposición, algo en función a la construcción de identidad masculina apareció en el registro libertario: “Hay que preguntarse por qué los varones lo apoyan más. Y creo que hay algo en la construcción identitaria de Milei que responde a eso. La impugnación del feminismo y de la agenda de género, pero también el tono agresivo y confrontativo, seguramente ofrecen una herramienta simbólica para una parte del electorado masculino”, reflexiona Waisgold. El apoyo regional de un discurso de extremas derechas amparadas en la masculinidad ciertamente brutal, si bien para las consultadas no responde directamente a la brecha observada, es un elemento que aporta a la comprensión de una identidad masculina diferente en los últimos años.

La analista en opinión pública y directora de Casa3, Mora Jozami, también relevó datos que explican el fenómeno: mientras el 43 por ciento de los hombres mira el futuro con esperanza, entre las mujeres ese sentimiento cae al 25 por ciento y aumenta la bronca, la desilusión y la angustia.