La aritmética del hambre por Enrique Schierloh.

La pobreza sube, los concejales oficialistas miran para otro lado.
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Hay cifras que son una radiografía y hay cifras que son una condena. El INDEC acaba de publicar ambas.

La pobreza trepó al 32,3% en el primer semestre de 2026. Son 4,1 puntos más en seis meses. En términos humanos, 2,05 millones de personas nuevas cayeron bajo la línea. 10.000 por día.

Traduzcamos la velocidad de la catástrofe: Pergamino tiene 100.000 habitantes. Cada diez días, una ciudad entera como la nuestra se vuelve pobre en la Argentina.

Pero el dato central no es solo cuántos son, sino por qué. El ingreso familiar creció 11,5%. La comida, 21,4%. No es que la gente no trabaja, es que trabajando no puede comer . Es la pobreza del trabajador, no la del desocupado.

Y el golpe es selectivo: el 44,5% de los niños de 0 a 14 años es pobre. Casi uno de cada dos argentinos empieza la vida perdiendo. Cualquier proyecto de país que naturalice eso, ha fracasado.

Pergamino no es una isla. Aquí la emergencia no se mide en planillas del INDEC, sino en ollas. Las mismas ollas de las Barriadas Populares de Pergamino, que pasaron de 50 a 100 porciones en tres meses.

Y sin embargo, hace tres meses duerme en el Concejo Deliberante un proyecto para declarar la Emergencia Alimentaria. Un proyecto que no es de un bloque. Fue presentado por un conjunto de organizaciones sociales, políticas, religiosas y de jubilados que ven todos los días lo que las estadísticas hoy confirman.

El proyecto promueve la creación de un Programa de Asistencia Alimentaria Universal de Emergencia, cuyo objetivo es garantizar el acceso regular a alimentos nutritivos y variados a familias en situación de inseguridad alimentaria, sin distinción política, gremial, religiosa o social.

 Seis ejes claros : entrega de módulos a familias vulnerables, refuerzo nutricional para niños de 0 a 6 años, gestantes y mayores de 65, asistencia prioritaria a gente en situación de calle, atención a personas con discapacidad, un Registro Único de Beneficiarios público y auditable para terminar con el clientelismo, y la actualización de la Tarjeta Ciudadana de $20.000 a $45.000.

Los datos de pobreza informados por el INDEC en estos días no son una estadística más. Son la confirmación empírica de lo que veníamos advirtiendo y reafirman, de manera incontrastable, la necesidad de que los concejales oficialistas de Martínez en Pergamino comprendan de una vez la urgencia.

Ya no hay margen para el cálculo político ni para seguir cajoneando el expediente en comisión. Cuando lo piden , pastores, organizaciones de  jubilados, movimientos sociales y partidos, no es ideología. Es la comunidad organizada diciéndole al poder politico que hay gente que no come.

Cada diez días que el oficialismo demora el tratamiento, un nuevo Pergamino cae en la pobreza. ¿Cuántos Pergaminos más necesitan contar para entender que el hambre no espera la rosca del Concejo?

Declarar la emergencia no resuelve la pobreza estructural. Pero no declararla, después de estos datos y de este reclamo colectivo, es una decisión política: elegir no ver.

 Enrique Schierloh 
Ex candidato a intendente y actual 
Secretario General 
Libres del Sur Pergamino