La causa fue caratulada como “Defraudación informática” y quedó bajo la intervención de la UFI y J N.º 6 de Pergamino, que deberá determinar quiénes estuvieron detrás de la maniobra y hacia dónde fueron dirigidos los fondos.
El caso vuelve a poner en alerta sobre una modalidad de estafa que utiliza la identidad de organismos reconocidos para generar confianza y obtener acceso a aplicaciones bancarias.
Ningún organismo debería solicitar claves, códigos de seguridad ni el ingreso a aplicaciones bancarias mediante una videollamada inesperada. Ante este tipo de contactos, se recomienda cortar la comunicación y verificar la información por los canales oficiales.



