Con la baja demanda como freno

En agosto, el ICE industrial se ubicó en -20,2%, frente al -17,2 de julio. En el comercio pasó de -1,1 a 0%, informó el Indec.
EconomiaHace 3 horasOtrasVocesOtrasVoces

image

La confianza empresarial volvió a mostrar escepticismo sobre la economía: el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de la industria manufacturera profundizó su caída, mientras el correspondiente a supermercados y autoservicios mayoristas se mantuvo neutral. En agosto, el ICE industrial se ubicó en -20,2 por ciento, frente al -17,2 de julio, mientras que en el comercio pasó de -1,1 a 0 por ciento, informó el Indec. La demanda continúa siendo el principal límite para aumentar las ventas y una fuerte cautela sobre el empleo.

El ICE combina la evaluación empresarial sobre los pedidos actuales, el nivel de stock de productos terminados y las expectativas de producción futura. El caso industrial es el más claro. El deterioro de la confianza se explica por una demanda que no logra recomponerse y

por una cartera de pedidos que se mantiene lejos de los niveles considerados normales. En agosto, el 52,9 por ciento de los industriales consultados señaló que sus pedidos estaban por debajo de lo normal, mientras que apenas el 2,2 por ciento los ubicó por encima de ese parámetro.

Al mismo tiempo, entre las perspectivas a futuro predomina la idea de que la actividad permanecerá estancada. El 64,9 por ciento de los empresarios consideró que el volumen de producción durante el trimestre siguiente no variará respecto a la situación actual; apenas 15,4 por ciento de los industriales espera que aumente su producción, mientras que 19,7 por ciento prevé una disminución.

La demanda interna aparece como el principal problema para las fábricas. El 53,6 por ciento de las empresas industriales señaló la insuficiencia de ventas internas como el factor que más limita su capacidad para aumentar la producción. Muy por detrás se ubicaron la competencia

e productos importados, con 10,1 por ciento, y la incertidumbre económica, con 6,7 por ciento. La falta de materias primas e insumos y los problemas financieros representaron 4,4 por ciento cada uno.

En el caso de las exportaciones, las perspectivas son algo mejores. El 18,2 por ciento de las empresas espera un incremento de sus ventas externas durante el próximo trimestre y el 17,1

por ciento proyecta una disminución, mientras que el 64,7 por ciento no prevé modificaciones. El frente externo ofrece un margen de compensación, pero no alcanza para revertir la debilidad del mercado doméstico. El escenario es crítico para los industriales, que enfrentan una demanda interna deprimida, menores niveles de producción y escaso margen para proyectar una recuperación en el corto plazo.

El deterioro de las expectativas también empieza a trasladarse al mercado laboral. Apenas el 3,7 por ciento de las empresas industriales prevé aumentar su dotación de personal entre septiembre y noviembre. En cambio, 16,5 por ciento anticipa una reducción de su plantilla y 79,8 por ciento espera mantenerla sin cambios

Expectativas entre los comerciantes

En el comercio de consumo masivo, el panorama es menos contractivo en las expectativas, aunque tampoco muestra una recuperación consolidada. El ICE de supermercados y autoservicios mayoristas pasó de -1,1 por ciento en julio a 0 por ciento en agosto. El movimiento representa cierta mejora, aunque la situación comercial actual continúa siendo desfavorable: el 28,1 por ciento de las empresas la calificó como mala, contra el 7,9 por ciento que la consideró buena y el 64 por ciento que la ubicó como normal.

Las expectativas para el trimestre septiembre-noviembre tampoco muestran gran optimismo: 19,1 por ciento de los comerciantes espera una mejora de la situación comercial, 6,7 por ciento anticipa un empeoramiento y 74,2 por ciento calcula que no habrá cambios. En este caso, la demanda volvió a ser el ancla: el 59,6 por ciento de las empresas comerciales la señaló como la mayor limitación para incrementar su actividad; el segundo obstáculo es el costo laboral, mencionado por el 20,2 por ciento de los encuestados; seguido por el costo de financiamiento, con 6,7 por ciento.

También en el comercio el empleo aparece lejos de una recuperación. El 84,3 por ciento de las empresas prevé mantener su cantidad de trabajadores durante los próximos tres meses, mientras que el 13,5 por ciento anticipa una reducción y solo el 2,2 por ciento planea incorporar personal.

El cuadro que surge de ambas encuestas es el de una economía donde la estabilidad no equivale a recuperación. Entre la caída de la confianza industrial y la neutralidad del comercio aparece un mismo dato de fondo: el deterioro de la demanda interna es el principal límite para crecer. La industria enfrenta además la competencia importada y un escenario financiero restrictivo, mientras que el comercio carga con costos laborales y de financiamiento.

re los comerciantes