La industria y el trabajo como ejes de gestión

Una macroeconomía que recupere el orden y la estabilidad, pero en función de objetivos productivos y de una mayor integración social, fue la conclusión principal.
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Bajo el título “La Argentina después de Milei. Construyendo futuro entre todos”, el Foro por una Nueva Democracia organizó este sábado una jornada institucional en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que reunió a representantes de distintos ámbitos; entre ellos, la economía, la educación, la justicia y las juventudes. La convocatoria parte de un diagnóstico común: Argentina atraviesa una “crisis de sentido” que alcanza tanto a las demandas de la sociedad como a las respuestas que ofrece la política. En ese escenario, los problemas económicos demandan un cambio en la orientación política, con una macroeconomía que recupere el orden y la estabilidad, pero en función de objetivos productivos y de una mayor integración social.

La iniciativa reúne a diversas identidades políticas contrarias al gobierno de Javier Milei, para analizar qué dejará la experiencia liberal-libertaria en el país, así como los aprendizajes y los ejes de acción que deberá asumir una futura coalición de distinto signo político.

El desafío, plantean, será mitigar los daños provocados por el actual rumbo económico y social y, al mismo tiempo, abordar los problemas estructurales que arrastra el país. “Creemos que el eje democrático es el principal bien a preservar, para alcanzar con su diseño el equilibrio social y económico indispensable que revierta una prolongada tendencia a la concentración de la riqueza, inadmisible para la vida en comunidad”, sostiene el documento inaugural del encuentro.

Integrado por colectivos radicales, peronistas, socialistas y las distintas vertientes de la izquierda, como Raíces, Red de Prioridades Argentinas (RED PAR), Futuros Mejores, Radicalismo Auténtico, Unidad Popular, Laboratorio Políticas Públicas (LPP), Progresistas en Red, Grupo Paternal, Ciudadanos, FORJA, Unidad Popular, Fundación Acción para la Comunidad, Socialismo Auténtico en Unidad Socialista, Instituto Consenso Federal, Libres del Sur, Espacio Popular en el Frente Grande, Partido Verde, Unidad Socialista, Cambio Popular, Instituto de Investigación Social Económico (ISEPCI), Fundación Sergio Karakachoff, CEMUPRO, Instituto FORJAR, Foro Verde, Universidad Popular Alejandro Korn (UPAK), Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), Humanismo y Liberación; el foro no busca confluir en un frente electoral —son, entre sí, muy diversos—, sino comenzar a construir consensos en torno a los principales ejes de acción e intervención política del presente; más allá del lugar que cada grupo decida ocupar en el escenario electoral y político.

“Nuestro esfuerzo de hoy pasa por encontrar y trabajar a partir de las coincidencias”, sintetiza el coordinador del espacio, Marcelo Ferreira.

Esta iniciativa surgió, según explica, a partir de la preocupación por la creciente presencia de los discursos de odio, que comenzaron a hacerse visibles durante la pandemia y tuvieron su punto más extremo con el intento de asesinato de la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Frente a ese escenario, la propuesta busca “confrontar a Milei y fortalecer los valores democráticos del país”, pero también articular frente a la dispersión en la oposición política, en base a proyectos o ideas comunes que permitan proyectar un futuro distinto en términos democráticos, económicos y sociales, con la inclusión de las mayorías.

La mirada económica

Durante la jornada, organizada el sábado en la FCE-UBA, el panel de economía estuvo integrado por Lucía Cirmi Obón y Claudio Lozano. Cirmi Obón planteó la necesidad de un programa que reúna las ideas comunes de un amplio colectivo de organizaciones. Lozano, en tanto, centró su intervención en la crítica al modelo económico actual: “Esta macroeconomía ordenada genera la microeconomía desordenada”. De acuerdo a su mirada, el Gobierno intenta desentenderse de los efectos de su política económica y responsabiliza al sector privado por la pérdida de empleos, la falta de adaptación productiva a los nuevos tiempos y el endeudamiento de los hogares.

“Primero, el programa productivo; después, una macroeconomía que no relegue el orden y la estabilidad a la derecha política; y, finalmente, un programa social que entienda al trabajo como eje principal de la distribución del ingreso, aunque no como la única vía”, planteó la economista, que coordina el espacio Futuros Mejores.

Obón cuestionó la estructura productiva que genera el modelo económico de Milei, con sectores que avanzan a dos velocidades opuestas, y consideró necesario que la política económica seleccione sectores estratégicos para promover, como la electromovilidad, la maquinaria agrícola, la biotecnología, la economía del conocimiento y el turismo, y que, al mismo tiempo, impulse una mayor integración local en actividades de punta como la minería, la energía y el agro.

“Evitar en el corto plazo crisis recurrentes en el balance de pagos; en el mediano plazo, alcanzar perfiles de vencimiento de la deuda sostenibles; y en el largo plazo, invertir en sectores estratégicos que permitan transformar la estructura productiva”, aconsejó la economista al referirse a las políticas macroeconómicas. En materia social, en tanto, propuso concentrar los esfuerzos en los sectores de la economía con mayores niveles de informalidad, como el empleo en casas particulares, el comercio y la construcción.

Por su parte, Lozano planteó que, pese a la caída de la imagen de Javier Milei en las encuestas desde diciembre de 2025, el Gobierno continúa impulsando reformas normativas que consolidan su programa. Según el economista, esto es posible porque existe un bloque concreto de actores que sostiene el rumbo político. El modelo de Milei, sostuvo, propone “una lógica extractivista, la subordinación a los organismos multilaterales de crédito y la desigualdad social”.

“La inflación es el fenómeno más político de toda la economía, porque plantea cómo se reparten los ingresos en su interior”, advirtió.

En ese sentido, sostuvo que un programa de gobierno alternativo requiere también otro sistema de precios, basado en una relación diferente entre salarios y tipo de cambio, otros costos de la energía y un mayor protagonismo del mercado interno. También cuestionó el equilibrio del balance de divisas que reivindica el Gobierno, ya que ese resultado se sostiene en el respaldo del Tesoro de Estados Unidos, obtenido a cambio de promover una alianza orientada al desarrollo y la consolidación tecnológica de ese país, con la ´pérdida de soberanía que implica.

“Buscar divisas demasiado rápido, a través de la minería y la energía, no nos da tiempo para madurar una estrategia industrial. Y el objetivo prioritario del superávit fiscal tampoco deja margen para consolidar el Estado que necesitamos”, sentenció.

Sus palabras resumieron el clima de un auditorio que busca articular una resistencia social y política frente al programa de Milei, encargado de promover una concentración de la riqueza incompatible con una vida democrática en comunidad y con las posibilidades de promoción industrial y generación de fuentes de empleo.