Se agota el refugio del monotributo y vuelve a asomar el desempleo

En abril cayó por segundo mes consecutivo el empleo registrado por cuenta propia. Esta categoría suele funcionar, en contextos de crisis, como refugio para quienes pierden un empleo formal.
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En abril cayó por segundo mes consecutivo el empleo registrado por cuenta propia. Esta categoría suele funcionar, en contextos de crisis, como refugio para quienes pierden un empleo formal, ya que reúne actividades de subsistencia que requieren escaso capital inicial y pocas calificaciones específicas.

Sin embargo, ese mecanismo de contención comenzó a agotarse: el trabajo independiente ya no absorbe a quienes son expulsados del empleo registrado, por lo que una mayor proporción pasa directamente a engrosar las filas de la desocupación. De confirmarse esta tendencia, es esperable que el desempleo vuelva a aumentar en el segundo trimestre del año (datos que el Indec difundirá en septiembre).

Un relevamiento de CP Consultora destacó la segunda caída consecutiva del monotributo en abril pasado: destruyó 11.000 puestos de trabajo y acumuló una baja total de 16.000 empleos respecto a febrero de 2026. Previamente, este segmento venía creciendo de manera ininterrumpida desde julio de 2025, acotaron.

Al ser una modalidad de registro de bajo costo, el monotributo suele albergar emprendimientos de baja productividad que emergen en contextos de crisis: desde el trabajo en las apps de movilidad o delivery, hasta emprendimientos comerciales y gastronómicos de baja escala, tareas de reparación y mantenimiento, o cuidados y asistencia social.

Entre julio de 2025 y febrero de 2026, el monotributo incorporó 48.800 nuevos trabajadores, pero esa tendencia se interrumpió en los últimos meses. El dato sugiere que el “empleo refugio” comienza a agotarse y que una mayor proporción de quienes pierden su trabajo pasa directamente a engrosar las filas de la desocupación. Los datos oficiales del mercado laboral (registrado e informal) correspondientes al segundo trimestre serán difundidos por el Indec recién en septiembre.

Otra dinámica vienen llevando los puestos asalariados privados registrados, que anotaron en abril una contracción ininterrumpida desde hace 11 meses y que volvió a ser generalizada a nivel sectorial. Los sectores más intensivos en mano de obra -comercio, industria y construcción- fueron los que destruyeron más puestos de trabajo, aclaran desde CP. En la otra punta, los sectores ganadores del modelo económico del gobierno (primarios, energía y minería y finanzas) tienen una baja participación en el empleo total y su capacidad de generar nuevos puestos es muy baja.

Respecto de noviembre de 2023, previo al cambio de gobierno, el empleo privado registrado anotó una pérdida de 235.400 puestos de trabajo. Esta caída se da en el marco de una destrucción importante de empresas empleadoras, que acumulan 27 meses de caída ininterrumpida. Según el mencionado informe, la cantidad de empresas alcanzó un total de 540.000 en el cuarto trimestre de 2025, que es el nivel mínimo desde 2007.

A su vez, la tasa de apertura de empresas nuevas se ubicó en mínimos desde 2002 (excluyendo pandemia), mientras que la tasa de cierre crece aún en un contexto de estancamiento del PBI. Los datos contradicen el discurso oficial sobre la recuperación de la actividad y muestran un progresivo deterioro del entramado productivo local, con menos empresas, menos empleo formal y una menor capacidad para generar nuevas actividades.

La desinflación no alcanza

En abril y mayo, los indicadores de salarios mostraron un freno en la caída del poder adquisitivo. Pero a pesar de la desinflación de los últimos meses, no se logra evidenciar una recuperación sostenida, advierten desde CP. En junio, el indicador promedio de paritarias que elabora la consultora mostró una recuperación del poder adquisitivo del 2,3 por ciento. Mientras que, luego de una caída importante en los primeros meses del año, el salario real privado que publica el Indec anotó una tendencia al estancamiento en el marco de un proceso de desinflación que se estabiliza en el 2 por ciento.

“Solo una desinflación más profunda y la adopción de sumas fijas más abultadas e incorporadas en los salarios básicos permitirían una recuperación sostenida. Este proceso comenzó a verse en algunos sectores, pero está lejos de generalizarse”, concluyeron los especialistas. Según analizan, la inflación en torno al 2 por ciento pareciera garantizar apenas que los salarios se estanquen y no vuelvan a caer como a fines de 2025, pero no se recuperan los niveles previos. La generalización de las sumas fijas permite apenas recuperaciones esporádicas y heterogéneas.

Del lado del Gobierno, la estrategia para recomponer los ingresos se sostendría a partir de la desinflación. Según las proyecciones que adelantó el vocero presidencial, Adrián Ravier, en su última conferencia de prensa en Casa Rosada, la inflación podría quebrar el umbral del 1 por ciento en agosto.