Todos sospechan de la policía
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“Te voy a encontrar hijo querido. Que me digan dónde está”. Aferrada con ambos brazos a una foto, la mamá de Axel González, María Inés Gómez, imploró así, con desesperación, durante la última marcha en Fontana, Gran Chaco. Axel está desaparecido desde el domingo 17 de mayo a la madrugada. Su cuerpo, con o sin vida, sigue sin aparecer. “Tres policías de la comisaría 2da fueron los que lo perseguían a mi hijo, y ellos fueron los últimos que lo vieron con vida”, apuntó la mujer. En diálogo con Página/12, su abogada Gabriela Tomljenovic, explicó que el equipo de fiscales está enfocado en reconstruir la línea de tiempo, desde que Axel sale de la casa de su mamá el sábado 16 de mayo, cerca de las 20, para encontrarse con su novia, Ludmila Villordo. Se sabe que se demoró en la calle hasta la madrugada con su amigo de la infancia, Ariel Lázaro. En un audio que le envió a Villordo, Axel contó que fue perseguido por un patrullero y que los policías lo estaban hostigando, acusándolo del robo de una moto.
Lázaro -quien primero declaró como testigo pero luego fue imputado por el fiscal Luciano Santos, en el marco de la pista inicial que apuntó a responsables civiles- confirmó que Axel corrió hacia una zona de monte y bañados para escapar de los policías de la comisaría 2ª de Fontana. “Hay muchos testigos que tienen miedo, porque hay un abuso sistemático por parte de la policía de la Fontana y de Puerto Tirol, manejos no legales en cuanto a perseguir jóvenes, en barrios marginales donde la realidad es que corre la droga, y entonces se naturaliza que la policía te persiga, te acose, te corra, te meta preso y te cague a trompadas. Así, los pibes no dicen nada porque saben que el vuelto no es caramelo”. Tomljenovic destacó que el miedo de los vecinos es tan grande que ni siquiera aceptan declarar bajo identidad reservada. Sin embargo, consultada sobre la persecución del patrullero, expresó que “el número de testigos que son coincidentes en ese aspecto son muchos”.
Axel tiene 21 años, y no se sabe nada desde hace 48 días. Se gana la vida haciendo changas, en el barrio Takay de Puerto Tirol, y tiene muchos hermanos y hermanas. Entre ellas, Cintia, que lidera el reclamo para que aparezca y haya justicia.
Ya había sido víctima de varios episodios de acoso policial. En 2024 ingresaron de civil a su casa, en otro momento le rompieron las costillas, y una tercera vez lo obligaron a golpear a un detenido bajo amenaza de ser golpeado. Cuando su mamá le decía de ir a denunciar, Axel se negaba con el argumento de que iba a ser peor. De hecho, otra fuente del caso comentó que es posible que el joven haya estado en el momento y lugar equivocado, y supiera algo comprometedor respecto de “las fuerzas del orden”, porque en los últimos días había desarrollado pánico a los uniformados.
El temor de los testigos también hizo que la Fiscalía emitiera una medida cautelar para tratar de protegerlos, “porque sabemos -relató Tomljenovic- que un abogado defensor de los policías sacó del expediente una declaración testimonial y la filtró a un medio que la difundió tal cual en las redes, con todos los datos personales del declarante. Se dice que la cautelar es un bozal legal pero no es así, queremos que los medios hablen de la causa, que no se olviden de Axel, lo que no se puede es ventilar el contenido de pruebas, eso puede comprometer a la investigación”.
Tomljenovic enfatizó: “Tuvimos pérdida de tiempo muy valioso en los primeros diez días, porque María Inés apunta a la fuerza policial desde el minuto cero, la causa se radicó en la fiscalía de Derechos Humanos, a cargo de Luciano Santos, pero en ese tiempo no hizo nada útil. Nunca logramos que nos recibiera con la mamá, le hice saber de manera informal, que advertía que debía dar intervención a una fuerza federal, porque estábamos ante una desaparición forzada. No hizo nada de eso, tampoco apartó a la policía del Chaco”.
Desaparición de persona (en democracia)
La abogada de la madre de Axel le solicitó al Procurador que sea conformado un equipo por la complejidad de la causa, como pasó en la causa Cecilia Strzyzowski. Así, se armó un equipo fiscal con Julieta Arolfo, de la fiscalía 14, y se sumó Noelia Encina, fiscal de Cámara. “Apenas asumen fuimos con la mamá de Axel y una hermana, y fueron claras, el plan a seguir es reconstruir la línea de tiempo hasta la desaparición”. Así, la policía provincial finalmente fue apartada, para dar paso a la intervención de la Gendarmería Nacional que ya realizó varios rastrillajes, por caso en el cementerio de Fontana. Página/12 pudo saber que en algunos allanamientos apareció sangre humana, de modo que el miércoles 1º se tomaron las muestras de ADN de los padres de Axel. También recogieron imágenes de cámaras de la zona.
En tanto, el contenido de los teléfonos de los seis policías que estaban de guardia aquella madrugada será analizado en la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip) del Ministerio Público Fiscal. Por otra parte, el pedido de detención de los policías de Fontana, requerido por el abogado Ricardo Osuna, abogado del padre de Axel, fue rechazado por el Equipo Fiscal. Son los tres que iban en el patrullero móvil N-156, el oficial subayudante Roberto Barrios y los agentes Antonello Méndez y Claudio Tropez. Sin embargo, dejó claro que siguen “vinculados a la investigación”, y ya designaron defensores.
Respecto del hallazgo de una ojota, la abogada no dudó en marcar que “fue plantada” porque “era evidente que había sido lavada”. A su criterio, eso ocurrió con la intención de sostener la idea de que “Axel se escapó de los policías, entró en una propiedad de los Iñiguez que linda con un bañado o estero, y se perdió, dicen. ¿Se lo tragó la tierra? ¿Se ahogó? Es concreto sí que hacía muchísimo frío y él había consumido, lo cual condiciona cualquier reacción que haya tenido“.
Al muchacho que estaba con Axel, su amigo Ariel Lázaro, le tomaron declaración testimonial y entre gallos y medianoche fue imputado y detenido. “No habíamos podido ni presenciar su declaración como testigo. Así, perdimos el testigo más importante. Y no podes usar tampoco su testimonial. Le quedó muy grande el saco al fiscal. Imputó a siete civiles, les dictó la prisión preventiva a la tarde y a la noche se declaró incompetente. Escupió el asado y se fue a la mierda, hizo paquete para las fiscalías con un moño. Lo único que sí hizo fue pedir las cámaras y el libro de guardia de la comisaría”, describió la abogada.
Por otra parte, este diario pudo saber que la familia de Axel tuvo una reunión con el subsecretario de Seguridad, Juan de la Cruz González, y su hermana Cintia enfureció al enterarse que los policías de Fontana fueron trasladados a la zona metropolitana. La joven le dijo al funcionario que esto “era una burla”. Y lo increpó: “Qué garantía me das vos de que ellos no estuvieron ahí alterando la investigación”.
Siguen en funciones
A las pocas horas de la desaparición del joven, Romina Duarte, vicepresidenta del Comité Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) de Chaco, viajó a Fontana. “Cintia, nos comentó que a Axel se lo ve la última vez el domingo tipo 2 de la mañana, según los testigos, mientras lo estaba persiguiendo personal policial, particularmente un patrullero”, dijo a Página/12. Como suele ocurrir en este tipo de casos, los policías de la comisaría de Fontana no le tomaron la denuncia a María Inés Gómez. En Resistencia tuvo mejor suerte, y allí la fiscalía de turno 14 determinó que era un hecho de violencia institucional.
“El día 21, la familia se movilizó a la Fiscalía para solicitar explicaciones sobre el avance de la causa, y la acompañamos. Cintia dijo que no se estaba investigando a la policía, que no allanaron la comisaría 2da ni se citó a declarar a los policías que estaban de guardia, ella no sabía ni siquiera si se habían tomado las cámaras de la comisaría porque tampoco nadie le informaba nada”, reconstruyó Duarte.
El 27 de mayo el CPPT fue aceptado como querellante. “En todas estas medidas de pruebas que se tomaron había participado la policía provincial, en el expediente constaba que el 18 y 19 se habían tomado testimoniales en una unidad policial, no en una sede judicial, y solamente estuvo la policía, no estuvo nadie del Poder Judicial, ni un ayudante fiscal, ni el fiscal”, cuestionó la letrada. Y agregó que el allanamiento no se hizo en la comisaría, ni se llevó a los perros allí para ver si había algún rastro odorífico respecto de Axel, no se hizo tampoco una prueba de luminol.
Duarte explicó que el fiscal armó una hipótesis con los civiles que ensuciaba a la víctima. “Es lo que pasa siempre con los casos de violencia institucional, dicen ¿pero el chico qué hacía esa hora? O ¿el chico consumía? Nada de eso quita la responsabilidad del personal policial“, precisó. El CPPT solicitó al equipo actual de fiscales el contenido de las cámaras de seguridad de la ruta nacional 16 y de la ruta nacional 11, para ver si algún móvil policial se trasladó por allí. Duarte comentó que ”se hicieron las pericias en todos los móviles policiales de las comisarías de Fontana y de Puerto Tirol, y se pidió una ampliación de los GPS". Y también dijo que está interviniendo Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (Sifebu).
En el expediente consta que se secuestraron los teléfonos celulares de seis policías el día 18, y que recién se entregan el día 21 al Gabinete Científico. “El tema es que el secuestro lo hace la policía provincial”, aclaró Duarte. Respecto de los policías señalados, que siguen en funciones, el organismo hizo un pedido “en razón de la gravedad del hecho, preventivamente los suspendan y aparten de cumplir funciones, es decir detener su estado policial, sin portación del arma reglamentaria. Pero no nos contestaron nada y en todas las causas se escudan en que no lo pueden hacer porque esperan siempre la resolución judicial”.
María Gómez pidió también que “se limpie toda la mugre de la policía”. En esa marcha, estuvo acompañada por la mamá de Nelson Gusak, el joven desaparecido el año pasado, cuyos restos fueron encontrados el mes pasado. La mujer descree de la versión oficial, que dice que su hijo se suicidó. “Solo me devolvieron parte de los restos de mi hijo”, lamentó. Nelson y Axel no son los únicos desaparecidos chaqueños. El 4 de agosto de 2017 Nicolás Gabriel Leiva, de 20 años, salió de su casa y nunca más se lo volvió a ver. En 2022, el entonces gobernador Jorge Capitanich se comprometió a poner al estado provincial como querellante en la causa.

