Persecución, cierre de locales y el proyecto “viral” de megatorres de lujo: así impacta la crisis en la Villa 31
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El padre Ignacio Bagattini, cura villero de la parroquia Cristo Obrero del Barrio Padre Mugica, describió un escenario de creciente tensión social y económica en el Barrio 31, donde el deterioro de las condiciones de vida se combina con operativos de control y clausuras impulsados por el Gobierno de la Ciudad.
“Es un barrio realmente precioso, de gente laburante. Eso tiene que quedar siempre claro”, sostuvo el sacerdote en diálogo con Tomás Méndez y el equipo de Mejor que mañana por Radio 750.
Sin embargo, remarcó que “en estos momentos difíciles que estamos viviendo en el país, lo que implica para las familias llegar a fin de mes, en nuestro barrio por supuesto que se siente mucho más”.
“Esa situación se suma a todo lo que estamos viviendo en el barrio con la presencia del Gobierno de la Ciudad en su camino de querer ordenar cierra locales. La situación del país no es buena y cuando queres ordenar de una manera que no es buena, cerrando locales que no cumplen con distintas cláusulas que, por supuesto, los comerciantes quieren ordenarse y no tienen problema con eso, pero cuando vos de golpe entrás así, generás situaciones muy complicadas”, señaló.
El sacerdote recordó que desde 2018 existe una ley de urbanización del barrio, la 6.129, que contemplaba obras de infraestructura y regularización dominial. “En el final del Gobierno de (Horacio Rodríguez) Larreta y en estos últimos dos años, hay muchas cosas que no se cumplieron”, denunció.
“Se colocaron medidores de luz en todo el barrio y eso fue dialogado con todos los vecinos. También con el tema del agua. Pero esos medidores nunca llegaron, no porque la gente no quisiera, sino porque el Gobierno nunca los puso”, agregó.
“La gente quiere pagar, quiere saber. Cuando vos establecés una ley que implica una gradualidad y un diálogo, la gente se ordena, acompaña ese proceso. Desde febrero empezó a vivirse una situación donde la Agencia Gubernamental de Control (AGC) ingresó al barrio y empezó a cerrar locales, en muchos casos sin aviso previo”, advirtió.
“Por no tener un matafuego o distintas cuestiones, enseguida iban y decomisaban todo. Mucha gente salió rápidamente a hacer las modificaciones que les pedían, pero el problema fueron los modos, la falta de comunicación, de trato y de humanidad”, agregó.
El sacerdote dijo que ese contexto alimentó rumores sobre posibles proyectos inmobiliarios como “sacar el barrio, construir torres o bares residenciales”, sostuvo, en relación a los proyectos virales como el que impulsa el influencer y empresario de la construcción Beltrán Briones, quien propone la construcción de edificios de lujo en los terrenos de la villa 31, expulsando a los actuales habitantes pagándoles 100 mil dólares.
En este sentido se refirió a declaraciones recientes difundidas por el influencer oficialista Iñaki Gutiérrez sobre la eliminación de villas en el país: “Salió a decir básicamente que se van a eliminar 5.000 villas de la Argentina. Eso genera mucha incertidumbre y miedo”, indicó.
“Ya son generaciones que han nacido acá. Hay historias de mucha lucha y resistencia. Desde la época de la dictadura militar la gente vivió procesos muy duros, topadoras y amenazas”, recordó.
“Las migraciones a los barrios vinieron por situaciones de salud y trabajo. Ante la necesidad, la gente busca un lugar, como el agua cuando empieza a buscar caminos”, expresó.
“Cuando el Estado no está y no hay proyectos inteligentes para esos espacios, la gente se organiza comunitariamente para sobrevivir”, concluyó.

