Loma Negra apagará hasta noviembre uno de los principales hornos de su planta de Olavarría, la más importante del país, en medio del derrumbe de la demanda de cemento y el freno de la obra pública. La decisión implica una paralización inédita de 6 meses en una instalación clave de la compañía y expone la profundidad de la crisis que atraviesa la construcción, uno de los sectores más golpeados por el ajuste económico.
La empresa justificó la medida por el bajo nivel de actividad y el elevado costo energético durante el invierno. Pero detrás de la explicación técnica aparece un problema más profundo: el mercado no logra absorber la producción existente.
La planta de Olavarría funciona con 2 hornos principales. Uno de ellos quedará detenido hasta noviembre, mientras que el segundo frenará durante mayo y junio para retomar la actividad en julio. El dato que encendió las alarmas en el sector es la duración de la parada. Habitualmente, las tareas técnicas de mantenimiento duran alrededor de 40 días.
En la práctica, la decisión muestra que el problema no pasa por una cuestión operativa sino por la falta de mercado. La empresa seguirá produciendo cemento a partir del stock acumulado de clínker, manteniendo activas las áreas de molienda y despacho, pero reducirá fuertemente el funcionamiento del corazón industrial de la planta.
El Índice Construya registró en abril una suba mensual desestacionalizada del 4,98 por ciento. Sin embargo, la comparación interanual sigue mostrando un deterioro importante: el indicador se ubicó 4,7 por ciento por debajo del mismo mes de 2025.
El primer cuatrimestre tampoco mostró señales sólidas de recuperación. Entre enero y abril, los despachos de insumos para la construcción crecieron apenas 0,6 por ciento respecto del mismo período del año anterior, un nivel prácticamente de estancamiento después del derrumbe que sufrió la actividad desde fines de 2023.
El dato más preocupante aparece en el cemento portland, considerado uno de los termómetros más sensibles de la construcción. En abril se despacharon 639.100 toneladas, lo que implicó una caída de 134.200 toneladas frente a marzo. La comparación interanual muestra un retroceso todavía más fuerte: 183.120 toneladas menos que en abril de 2025.
La situación refleja las dificultades que enfrenta el sector para encontrar un piso de estabilidad. Si bien algunos indicadores oficiales mostraron una mejora parcial en marzo, la actividad sigue en niveles históricamente bajos y muy lejos de los picos registrados durante los años de mayor inversión en infraestructura y vivienda.
En paralelo, el costo del gas durante el invierno se transformó en otro factor de presión para la industria. Los hornos cementeros consumen enormes cantidades de energía y mantenerlos operativos con una demanda deprimida implica costos difíciles de sostener. A eso se suma la incertidumbre sobre la provisión de gas para el sector industrial durante los meses de mayor consumo residencial.
Sin embargo, dentro del sector reconocen que el principal problema sigue siendo la paralización de la obra pública nacional. La actividad privada tampoco logró compensar esa caída.
El caso de Loma Negra adquiere además un valor simbólico por el peso de la compañía dentro del mercado local. Fundada en 1926, la empresa es una de las principales productoras de cemento del país y opera además en hormigón, agregados y transporte ferroviario de cargas. Su planta L’Amalí había sido presentada como una de las inversiones industriales más importantes del sector, con tecnología de última generación y una fuerte ampliación de capacidad productiva.



