“Tomátelas”: Víctor Hugo atendió a Adorni, el ministro que “inventó su propia caída”
OtrasVoces
Esto es de cine, como los buscadores de oro en las películas de cowboy, cuando corrían hacia el lecho del río a buscar las pepitas. ¿Se acuerdan? Bueno, así se lanzaron los mileístas al tesoro del Estado. Cayeron abrazados a fortunas con las que no sabían lidiar, porque la riqueza de un día para el otro no es fácil de manejar.
La plata te quema en las manos, hay una especie de mareo, un vahído. Adorni, los Milei, los Menem, los Caputo fueron los primeros en llegar. Libra, ANDIS, relucientes monedas con las que tapaban el sol de tanto mirarlas. ¿Y al final? Las manos vacías.
Van a quedar con las manos vacías algunos de ellos. Al jefe de Gabinete le cantaron bingo, no va más. El dos, el cuatro, el cinco y chau.
Los 245 mil dólares gastados en cascadas, pileta, mármoles travertinos porosos de beige tenue, parrillera como para invitar a los Milei, que son 17 en el Estado, nada más que ellos.
Esos 245 mil dólares pagados al contratista son el final del juego, como el título de Cortázar. Aquel libro tenía Continuidad en los parques. No me acuerdo bien, pero alguien va creando un criminal que entra y lo mata. Algo así.
Adorni inventó su propia caída, la escribió con todos los detalles. Su desesperación en la última página de este cuento, cuando llamó al empresario para decirle “te doy lo que quieras pero no me hundas”, lo pintó de cuerpo entero.
No queda nada ya de aquel guapo que ultrajaba el honor de cualquiera. Poco menos le prometía al hombre de la refacción que lo haría ministro, aprovechando que para cualquiera hoy día es una ganga.
Pero el hombre no quiso. Y Milei en Estados Unidos, pobre, se quedó en silencio mirando por la ventana con el teléfono como un loco, apretándolo nervioso, desencajado.
Se preguntó cuándo para Adorni demandaría lo que ya sabemos que es capaz de decir Milei. Otra más, todos los días una nueva, no puede ser, me va a matar este tipo. No puedo salir un día tranquilo a dar una charla que mira lo que me pasa. Pero al final piensa Milei, observando el parque de enfrente al hotel: ¿soy acaso mejor que él?.
Y Davis, y Novelli, la droguería, y Libra, y el 3%. Es una desgracia para un país tener a estos personajes. Pero no tanto por lo corruptos que son, sino porque al mismo tiempo le han dañado trágicamente la vida a millones de argentinos.
Adorni es peor cuando trabaja contra los trabajadores, los discapacitados, los artistas, los científicos. Alguien podría decir: la corrupción te la regalo, pero lo que no se te perdona es haber sido tan guacho con los de abajo, con los que sufren, toda esa gente que has destratado, incluyendo la irrespetuosidad con Diego y el cuento de la radiografía del perro.
Es una llaga más dolorosa que tus cascadas beige y tus mármoles.
Sería prudente, Adorni, ir eligiendo el destino de las próximas vacaciones.

