Milei y “el ajuste más grande de la humanidad”
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Nuevamente en penumbras, el presidente Javier Milei expuso sobre economía por tercera vez en la semana. Fue este miércoles durante el cierre de la Expo EFI, donde justificó el ajuste, halagó a Luis Caputo por su “experiencia manejando mesas de trading” y Federico Sturzenegger, culpó de los males de su gestión al kirchnerismo, al progreso tecnológico, a la justicia social, a los empresarios y a los periodistas, valoró el modelo de primarización y describió una realidad paralela. Según afirmó el país creció, la pobreza bajó y -aunque reconoció la destrucción del empleo registrado- subió el trabajo independiente.
“Generamos el ajuste más grande de la humanidad, metimos 15 puntos de ajuste, por eso sacamos 14 millones de personas de la pobreza y le devolvimos a los argentinos 100 mil millones de dólares”, celebró y aseguró que la medida no afectó a las mayorías porque se focalizó en el sector público.
Punto seguido, reconoció que se perdieron empleos registrados pero valoró que “subieron fuertemente los independientes”.
Entre pocos y desganados aplausos, el mandatario advirtió que su discurso sería breve porque formaba parte de un mismo “paquete”, junto con los que brindó en la Fundación Libertad y el Palacio Libertad, el lunes y martes. Finalmente habló por casi una hora y media. En el primer tramo de su intervención repitió las críticas a John Maynard Keynes, para aludir sin nombrar al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. “Keynes no, nosotros adherimos a otras ideas, a las de la libertad”, afirmó y comparó nuevamente a la teoría del autor con los regímenes nazista y fascista. Luego continuó con una serie de citas teóricas confusas y como es habitual encadenó frases provocadoras, metáforas comunes, cambios de tono y de humor.
“Nunca un país hizo un avance tan grande en tan poco tiempo, bajamos 30 puntos el gasto del público. Y no tuvimos una guerra. Nos decían que iba a salir mal pero la economía creció 10 por ciento, sacamos a millones de personas en la pobreza”, repitió sin ponerse colorado.
La intervención tuvo en distintos momentos referencias a los empresarios “parasitarios”, de acuerdo a cómo los catalogó. Usó los apodos de rutina para desprestigiar a los industriales y evaluó que los mejores trabajos y salarios están en los sectores vinculados a las materias primas. Especialmente mencionó al petróleo, gas y minería. Volvió a insistir con que la manufactura nacional no es competitiva, comparó a la textil local con la italiana y utilizó a Fate como ejemplo de lo que no hay que hacer en materia de precios. “Se quejan de los productos chinos pero no son creativos”, increpó. En ese sentido, les indicó que mejoren los diseños y consideró que las desregulaciones son una bendición antes que un castigo. Además manifestó que si bien eliminaron 17 regulaciones por día aún existen trabas con las que quieren terminar para consolidar el modelo de apertura comercial.
“Esto es un shock de libertad”, gritó, a modo de un ¡despabílense! Y otra vez cosechó pocos aplausos.
También criticó a medios y periodistas, a quienes calificó como mentirosos, imbéciles y despreciables por no valorar los resultados de su gestión. “Entiendo que no me quieran”, aseguró y se quejó por las injurias que recibe. “No es que los periodistas pueden decir cualquier mentira y ustedes se tienen que aguantar”, invitó a la audiencia a revelarse. “Digan en qué ejercí violencia. No hay ninguna asimetría porque sea presidente y cuando no lo era las cosas que me decían”, aseguró para justificar el abuso de poder.
Para Milei, al contrario, el titular de Hacienda, Luis “Toto” Caputo es “un tipo brillante” porque “No se enamora de ninguna pelotudez” y -de acuerdo a su opinión- eso es valorable ya que “no hay tiempo ni margen para equivocarse”. El presidente fundamentó la elección del funcionario por “experiencia manejando mesas de trading (dinero)” porque “Primero, del quilombo que teníamos, dos tercios era financiero, y necesitaba a alguien que entendiera mucho de finanzas”.
Mientras repartía excusas sobre el riesgo kuka, los reclamos industriales y los periodistas críticos puso en escena al otro elogiado, quien integró también el Gobierno de Fernando De la Rúa en 2001: “Tenemos un ministerio que nunca existió en Argentina, que es una invención mía, que con Sturzenegger lo llamamos puertas adentro el ‘Ministerio de los Rendimientos Crecientes’”.
Un discurso regodeado en la ficción para no asumir la realidad.

