Dos años consecutivos en baja

Pese al repunte respecto a febrero, marzo volvió a registrar un descenso significativo en relación al año pasado
Economia29 de abril de 2026OtrasVocesOtrasVoces

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La industria de la fundición continúa en retroceso: en marzo registró una caída interanual del 4,9 por ciento y más del 53 por ciento de las empresas redujo puestos de trabajo, en un contexto de baja demanda, deterioro de la rentabilidad y ajuste que expone la profundidad de la crisis en uno de los eslabones clave del entramado productivo. Aunque algunos indicadores mostraron una mejora respecto al mes previo, el sector sigue operando en niveles históricamente bajos y con dificultades para sostener su funcionamiento.

Los datos surgen del último informe de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA), que relevó la situación de pequeñas, medianas y grandes empresas en todo el país. El estudio muestra que en marzo la demanda alcanzó apenas el 46,5 por ciento (parámetro de nivel de actividad, según pedidos recibidos), con un uso de la capacidad instalada en torno al 45,8 por ciento.

La mejora frente a febrero, cercana al 9,7 por ciento en pedidos, no alcanza a revertir la tendencia negativa. En términos anuales, el nivel de actividad sigue por debajo del registrado en 2025, consolidando un escenario de estancamiento prolongado con un promedio de actividad que apenas supera el 44 por ciento.

El deterioro se vuelve más evidente al observar la rentabilidad. El 77 por ciento de las empresas reportó caídas en sus márgenes durante marzo, con un 34 por ciento que sufrió bajas significativas y un 43 por ciento que registró reducciones más moderadas. Este cuadro se traduce en una situación crítica: más de la mitad de las firmas, el 53,3 por ciento, no logró cubrir sus costos operativos en el último mes.

La presión sobre las empresas se traslada directamente al empleo. Más del 53 por ciento de las compañías redujo su dotación de personal en marzo, mientras que apenas el 3,3 por ciento pudo incrementarla. La dinámica confirma que el ajuste laboral se consolida como la principal variable de adaptación frente a la caída de la actividad, sin señales de recomposición en el corto plazo.

El frente externo tampoco logra compensar la debilidad del mercado interno. Si bien los pedidos de exportación mostraron una mejora mensual y alcanzaron un nivel del 29 por ciento, siguen siendo bajos en términos históricos y limitan la posibilidad de una recuperación sostenida. A esto se suma que el 77,4 por ciento de las empresas directamente no exporta, lo que evidencia la escasa inserción internacional del sector y su dependencia de la demanda local.

La estructura de la demanda confirma este cuadro de fragilidad. Los principales sectores que sostienen la actividad son automotor y utilitarios, y maquinaria agrícola, todos con niveles cercanos al 30 por ciento. Sin embargo, otros segmentos clave, como la línea blanca o la industria naval, muestran una participación marginal, lo que refleja una demanda heterogénea y con múltiples focos de debilidad.

A pesar de este escenario, el informe detecta una leve mejora en las expectativas. Los pedidos futuros se ubicaron en un nivel del 45,8 por ciento, el más alto del último semestre, lo que sugiere que el sector podría estar acercándose a un piso.

En ese marco, la industria de la fundición, altamente concentrada en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba y compuesta mayoritariamente por PyMEs de gestión familiar, enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad. La combinación de caída de la actividad, presión sobre los costos y ajuste en el empleo configura un cuadro que trasciende lo coyuntural y pone en cuestión la sostenibilidad del sector en el mediano plazo.

La recuperación mensual, en este contexto, aparece más como un rebote técnico que como el inicio de un ciclo expansivo.