Se desploma el precio del barril de petróleo: ¿por qué no baja la nafta en Argentina?

El principio de entendimiento entre Estados Unidos e Irán y la promesa de una lenta apertura del Estrecho de Ormuz motivaron una correción del valor del crudo. El conflicto provocó que en nuestro país el combustible aumentara un 20%.
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Desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el precio del barril de petróleo aumentó desde los 66 dólares hasta un pico de 120. En las últimas horas, tras el anuncio de un principio de entendimiento entre Donald Trump y los líderes de la República Islámica, el crudo se derrumbó hasta los 98 dólares. ¿Por qué a pesar de eso no baja el precio de la nafta en Argentina?

Luego de que el litro de súper aumentara 25% y las naftas un 20% en promedio, YPF anunció un congelamiento de precios por 45 días, con el foco puesto en el costo del barril de petróleo.

La petrolera estatal tiene el poder de incidir muy fuertemente en el mercado, ya que surte cerca del 60% del total de los combustibles. Tan es así que su decisión de aplicar el “buffer” de precios le puso un freno a los aumentos que se venían dando en el resto de las empresas que suministran.

¿Qué va a pasar con el precio de la nafta en Argentina

A pesar de que Argentina es un país productor y exportador neto, con unos 300 mil barriles diarios vendidos al exterior, y que tuvo un superávit de 7.800 millones de dólares en 2025, los consumidores pagan la nafta más cara que la mayoría de los países del continente, incluso aquellos que no son productores.

La súper en nuestro país está por encima de los $2000 y es de las más caras de la región, sólo por detrás de Uruguay, Perú y ahora Chile tras el aumento dispuesto por el nuevo presidente José Antonio Kast.

Desde la petrolera aseguran que el valor de la nafta se mantendrá durante 45 días, pero que no bajará luego. “Hay que compensar el tiempo que estuvo congelado y no se aumentó”, aseguran también desde YPF. En cuanto a la posibilidad de que el precio baje en un futuro, sostienen que “se verá en qué niveles queda el barril y por cuánto tiempo se mantiene para evaluar esa compensación”.

“Se hizo una cuenta de compensación para que no subieran los precios de los combustibles en el surtidor”, explica sobre el “buffer” de precios Daniel Montamat, ex presidente de YPF y secretario de Energía en las presidencias de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa respectivamente, en diálogo con Página|12.

“Esto genera un crédito por parte de los productores con las refinadoras, entonces cuando baja el precio en el mercado internacional, para compensar esos saldos los precios de los combustibles se mantienen”, agrega.

En línea con la postura oficial, asegura que “cuando la baja del barril se sostenga en el tiempo y se termine la compensación de los saldos, los precios pueden empezar a bajar”.

“El mecanismo es aparentemente razonable, pero hay muchas cosas que no se saben”, matiza Daniel Cameron, ex secretario de Energía durante 11 años en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. “La primera es el impacto del crudo en la nafta. ¿Cuántos litros se transformaron en nafta? ¿De cuánto es ese crédito que se generó? ¿Quién hace la cuenta?“, se pregunta el ex funcionario.

“No son números fáciles de calcular. Porque las petroleras pueden seguir años diciendo que ese crédito no se canceló y así justificar los precios altos”, añade. Cameron recuerda que desde la propia YPF reconocieron que el break even de Vaca Muerta, o sea el punto a partir del cual se cubren los costos, es con un barril de petróleo a 45 dólares.

“Incluso es menor, o sea que con esos 45 dólares las empresas ya tienen ganancia. Pero con un barril a 95 dólares están teniendo una renta extraordinaria. Se debería fijar un precio para el mercado interno y otro para exportar", sostiene.

Por su parte, Montamat asegura que “los precios del mercado local tienen que reflejar en todo momento las paridades de importación y exportación de petróleo y derivados según el mercado esté sobreofertado o no”. En cuanto a la diferencia en los precios con otros países, sostiene que “la diferencia está relacionada a que el impuesto al combustible es mayor que en otros países”.

El Gobierno pospuso el aumento del Impuesto al Combustible

Apenas asumió, Javier Milei actualizó el Impuesto al Combustible que el gobierno de Alberto Fernández había congelado en 2021. Tanto ese tributo como el Impuesto al Dióxido de Carbono se deberían actualizar de manera trimestral en función de la inflación, pero los diferentes gobiernos suelen congelarlos para frenar los incrementos en la nafta.

Hoy tienen un peso de unos $320 en el precio del litro de nafta y ya se confirmó que la actuaización de abril se postergará hasta mayo. Más allá del sacudón inicial, el Gobierno también empezó a retrasar los aumentos en el impuesto.

“En el caso de la nafta está actualizado hasta septiembre de 2024 y el gasoil hasta mayo de 2025. Según nuestros cálculos si actualizaran todo el impuesto al combustible a la nafta habría que ajustar unos $190 la nafta y el gasoil unos $82″, advierte Montamat.

Por ley el 28,5% de lo recaudado por este tributo debe ir destinado a Infraestructura vial y ferroviaria, el 4,3% a la Infraestructura hídrica y el 15% al Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) para combatir el déficit habitacional. Todas iniciativas que el Gobierno Nacional ha abandonado prácticamente en su totalidad.

En un contexto de fuerte caída de la recaudación por la baja en la actividad económica, el Impuesto a los Combustibles fue el único que creció en la recaudación del primer trimestre del año: lo hizo 17,3% interanual, siendo vital para mantener el superávit.