La empresa de transporte “El Nuevo Halcón”, que operaba los colectivos de la línea 148, oficializó su cierre definitivo y puso en venta la terminal de Quilmes. La medida impactó directamente en más de 500 empleados (choferes, personal administrativo y trabajadores de mantenimiento), quienes denuncian que se quedaron sin empleo y sin cobrar salarios adeudados.
Apenas se confirmó el cierre, los trabajadores de la línea denunciaron que la empresa sostiene importantes deudas salariales que incluyen sueldos atrasados, aguinaldos y otros pagos pendientes.
De acuerdo con lo que denunciaron los empleados, uno de los factores que agravó la situación fue la reducción de los subsidios estatales al transporte, lo que habría vuelto cada vez más difícil sostener la operación diaria del servicio.
Ante este panorama, los empleados comenzaron a organizar protestas y reclamos para exigir una solución que les permita cobrar lo que les corresponde. También pidieron la intervención de las autoridades para garantizar el pago de los salarios adeudados y encontrar una alternativa laboral para quienes quedaron sin trabajo.
Los trabajadores sostienen que el cierre de la línea no solo representa un golpe para el transporte público, sino también una crisis social para cientos de familias que dependían de esos empleos.
Otro de los puntos que genera preocupación es qué ocurrirá con el recorrido que realizaba la línea 148, ya que se trataba de un servicio utilizado diariamente por miles de pasajeros. Tras el cierre de la operadora, el servicio de la línea 148 que une Plaza Constitución con San Francisco Solano, y pasa por distintas zonas del Conurbano Sur, como Quilmes y Florencio Varela, sería redistribuido entre distintas compañías del sector.
El cierre de la línea 148 marca el final de un servicio histórico del transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y abre un nuevo foco de conflicto en un sector que desde hace años enfrenta dificultades económicas y reclamos laborales.



