Víctor Hugo Morales: “El sometimiento avanza como una pandemia”

En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana lanzó duras críticas contra el Gobierno de Javier Milei y los empresarios que, pese a padecer las medidas económicas, siguen sosteniendo su apoyo.
Sociedad05 de marzo de 2026OtrasVocesOtrasVoces

descarga (5)

La UIA, cómplice fundamental del destrozo institucional, moral y económico perpetrado por Milei, hizo saber su queja. Dice que el 50 por ciento ha sufrido caídas de producción y de ventas, sin mencionar lo que ha sucedido con las pymes.

Dice Kicillof que la gestión de Milei ha parado mil obras nada más que en la provincia de Buenos Aires, y ni las escuelas se salvaron. Lo cual es verdad, 80 de ellas no pusieron un ladrillo más. En medio de tal debacle, la salida de la UIA hiere la inteligencia y la sensibilidad. Por falsos, por mentirosos, por cómplices.

Ahora salen con los resultados de una encuesta para mostrar la caída del país. Y reconocen haber dejado patas para arriba la cuestión del empleo. Un alto porcentaje aplicó reducción de personal, y si no recortaron turnos o aumentaron suspensiones.

El 45 por ciento de las empresas tuvo dificultades para cumplir al menos con uno de los pagos de salarios, proveedores, servicios públicos o impuestos.

Pero de la mano de la hecatombe económica, el régimen que ellos apuntalan, aunque lo sufran, se ha llevado puesta la educación y la cultura, la ciencia y la tecnología, y de una manera tortuosa, también la salud.

Los indicadores señalan el éxito descomunal de los planes de Milei, a nombre de las corporaciones como la UIA que cínicamente esbozan una preocupación. Algo les aprieta el bolsillo en cuanto a las ganancias, pero a los trabajadores, el horror económico los deja sin trabajo y sin comer.

En paralelo, como denuncia Alejandro Crespo de Sutna, cuando van a protestar se encuentran con una emboscada de las fuerzas policiales, para cerrar el circuito de la infamia.

Los que se la juegan, como siempre, son los que pagan el precio más alto. Los demás sectores se definen como “expectantes”, “atentos”, pero la sangría de los trabajadores continúa sin pausa.

El Instituto Argentina Grande suma la desocupación ampliada, tomando en cuenta las diversas formas de la precariedad laboral y la verdadera desocupación ronda el 14 por ciento. Por eso las colas que vemos para trabajos de 700 mil pesos.

El capitalismo suele mentir sobre el tema. Lo hace habitualmente. En mi libro Un grito en el desierto cuento cómo se establecen las condiciones en las estadísticas.

Los que buscan trabajo, los que hicieron algo unas pocas horas, las actividades completamente desprotegidas, componen una multitud silenciosa de millones en la Argentina de Milei, la UIA, la SRA, Clarín, AEA.

Con la justicia laboral atacada, con la justicia en retirada total, la sociedad queda impedida de toda reacción. El sometimiento avanza como una pandemia.