Víctor Hugo Morales llamó a parar contra la reforma laboral y “la idiotez preñada de maldad”

El periodista y conductor de La Mañana cuestionó la reforma laboral, apuntó contra Patricia Bullrich y el ajuste oficial, y llamó a profundizar la pelea sindical frente a la pérdida de derechos.
Nota Opinion17 de febrero de 2026OtrasVocesOtrasVoces
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Miguel Cantilo cantando “Paro general”. No sabemos si alcanza pero quizás sea el comienzo de la verdadera lucha.

Es un año atravesado por una estafa cruel contra los trabajadores, pero además la CGT sabe que van por todo. Estos sí que van por todo. Y la victoria más soñada del establishment es contra los colectivos de los laburantes, dejarlos a merced del sistema.

Patricia Bullrich cuenta que en una panadería se le acercó una empleada a felicitarla por el tema del cambio formulado en las licencias por enfermedad, porque -le contó la empleada- tiene un compañero tiene certificado trucho. Una casualidad que se le dio a Bullrich.

Dice Bullrich que hay una mafia de los certificados y las empresas son tan tontas que conviven con eso. Reconoció, eso sí, como un error el asunto de las enfermedades y explica que se la pasó, se le chispoteó. Son muchos artículos, como 200 son. No fue que le importa tres pepinos la muerte, es que no se dio cuenta. Disculpen, les tire a matar pero fue un error.

 
 
Dice que no fue una continuidad de la perversidad y la crueldad que la definen como persona. El tema es que debes diferenciar entre un cáncer y un esguince. Y como no es fácil, le quitamos el derecho a todos.

En eso está la Argentina. Si alguien llama desde el exterior y pregunta cómo están las cosas ahí, la respuesta es que estamos viendo si a los enfermos en el trabajo le pagan el 50 o el 75 por ciento. En eso estamos.

El paro debería proclamarse no solo contra la reforma laboral. La idiotez preñada de maldad, es otro tema a considerar. Habría que darle pelea.

Y también el trabajo de la señora de Sturzenegger merece unas horitas del paro. Por ejemplo, de 1 a 3 paramos por el trabajo que le dieron a la señora de Sturzenegger en Cancillería. Para que entiendan que tenemos al menos la lucidez de ver lo que son.

Nada contra la pobre mujer que encuentra un cursillo de inglés por 114 millones de pesos en un lugar de poco trabajo. Nadie que esté en Cancillería, conociendo el carácter internacional de la repartición debería ignorar algún idioma como ese. En Cancillería estás destinado al mundo, así que una base tienen que tener.

“Who speaks English?” “Who speaks a little?” Preguntá eso y casi todos van a levantar la mano.

Pero el asunto no es la changa de la señora de Sturzenegger, es que su esposo trabaja de ajustador. El señor está haciéndole daño a mucha gente en nombre de un ajuste sin límites.

Es precursor de que el que se enferma no cobra. “¿Cómo sabemos si finge o no?”, diría la Bullrich. ¿Y si tu esposa, Sturze, amanece con fiebre? ¿Sabes que? Al menos que de la clase por zoom, para que ningún estupido como nosotros ande quejándose por radio.