Los salarios no paran de caer

En 2025, los sueldos de los trabajadores privados y de los estatales subieron menos que los precios. Las cifras.

EconomiaEl viernesOtrasVocesOtrasVoces
descarga (3)

Los salarios registrados volvieron a perder contra la inflación en diciembre y cerraron 2025 con una caída real de 2,1 por ciento, tras haber aumentado 28,8 por ciento, cuando la inflación del año fue del 31,5, de acuerdo al Indec. El deterioro se concentró en el último cuatrimestre del año, cuando el poder adquisitivo se hundió 2,5 real y borró la mejora que se había observado en los meses previos.

En diciembre el incremento mensual del índice general de salarios fue de 1,6 por ciento. Sin embargo, dentro de ese promedio, el comportamiento de los asalariados formales mostró una dinámica más débil: el sector privado registrado avanzó 2,5 y el sector público apenas 1,0, frente a una inflación mensual de 2,8. Esa diferencia explica la nueva pérdida de poder adquisitivo en el cierre del año.

El dato interanual consolida esa tendencia. El sector privado formal acumuló un alza de 28,7 por ciento en doce meses y el público, de 28,9, ambos por detrás de la inflación anual de 31,5. En otras palabras, la recomposición nominal no logró compensar el aumento del costo de vida.  
 
El impacto fue más severo en el empleo estatal. En diciembre, los salarios públicos crecieron 1,0 mensual, lo que implicó una caída real de 1,8 en ese mes. En el acumulado del año, el deterioro se profundizó hacia el final del período, cuando la aceleración inflacionaria dejó desfasadas las actualizaciones salariales. En el detalle por subsectores, el empleo público nacional registró una variación interanual de 20,2 y el provincial, de 32,7, reflejando diferencias en las pautas de actualización entre jurisdicciones.

En el sector privado registrado la situación fue menos contractiva, aunque también negativa. Con una suba mensual de 2,5 en diciembre, los salarios formales de empresas mostraron una caída real de 0,3 en ese mes. La pérdida anual fue menor que en el sector público, pero igualmente significativa si se considera el contexto de ajuste fiscal y menor dinamismo de la actividad económica.

Un elemento central para entender la dinámica del último tramo del año es el rezago en la actualización salarial. Los haberes suelen ajustarse por la inflación pasada, que en general es menor que la del mes corriente. Cuando los precios se aceleran, los salarios reales tienden a caer; cuando la inflación se desacelera, ocurre lo contrario. Esa lógica operó con fuerza en el último cuatrimestre y explica por qué la baja anual se concentró en ese período.

Si la comparación se amplía hacia noviembre de 2023, cuando se produjo el salto inflacionario posterior a la devaluación inicial del gobierno de Javier Milei, la caída es aún más pronunciada. Tomando ese punto como base, el conjunto de asalariados registrados acumula una merma real de 7,1. Pero la diferencia entre sectores es marcada: el empleo público perdió 17,03 de su poder adquisitivo, mientras que el privado registrado cedió 1,55.

El contraste con el sector no registrado es evidente. Aunque mostró una suba interanual de 87,9, ese comportamiento responde a una base de comparación más baja y a una dinámica distinta de actualización de ingresos. En el universo formal —que concentra la mayor parte del empleo con cobertura legal— la mejora nominal no logró sostener el ingreso real frente a la inflación.

El cierre de 2025 deja así una señal clara: pese a la moderación respecto de los picos de 2024, la inflación volvió a imponerse sobre los salarios formales en el tramo final del año. En un contexto de ajuste del gasto público y paritarias más acotadas, el deterioro del poder adquisitivo reaparece como uno de los principales límites del programa económico. La evolución de los próximos meses dependerá de si los precios logran estabilizarse por debajo de las pautas salariales o si continúan corriendo por delante de los ingresos.