El Estado llegó con palos antes que con casas
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Un terreno fiscal en Villa Gobernador Gálvez, detrás del futuro Hospital Regional Sur y de la ribera del arroyo Saladillo, volvió a ser escenario ayer, de una áspera refriega entre vecinos sin techo que tomaron las tierras y la Policía provincial que forzó el desalojo con represión como corolario de una negociación en la que no se esgrimió autorización judicial, según relatan los protagonistas.
Se trata de un puñado de familias que en los últimos días se apostó sobre un solar baldío, propiedad del Gobierno de Santa Fe, cercano al puente que une la ciudad con la avenida San Martín, de Rosario. El terreno ocupado, afirman los propios vecinos, permanece abandonado desde hace más de 30 años. El conflicto, que se arrastra desde hace varios días, escaló con un fuerte operativo policial que incluyó represión, personas heridas y denuncias por la ausencia de una orden judicial visible.
El primer choque había ocurrido el martes, luego de que los acampantes realizaran un acto de reclamo frente a la sede municipal villagalvense, sin que nadie de la gestión del intendente Alberto Ricci los atienda. Y la represión retornó ayer a media mañana, contra el piquete de protesta que las personas de la toma habían montado sobre el puente que cruza el Saladillo y conecta con Rosario por avenida San Martín. “Estábamos cortando y prendimos unas gomas, pero nos reprimieron otra vez, nos empujaron para atrás y nos obligaron a borrar los videos que teníamos, firmar cosas que no quisimos firmar. Nos maltrataron y lo peor, se llevaron (detenido) a un compañero y lo amenazaron que le iban a armar causa”, relató con angustia otra mujer que participa del reclamo.
El hombre arrestado se llama Fernando Ariel Barrios, y fue alojado en la comisaría 15ª. Sus compañeros aseguraron haber escuchado sus gritos desde el interior de la seccional.
En tanto, las familias sostienen que nunca se les presentó una orden de desalojo y que, ante sus pedidos, los efectivos respondieron que debían “ir a buscarla a Jefatura”. Vanesa, una de las portavoces de la toma, afirmó que desde la Municipalidad ya les habían advertido que, si persistían con las protestas, habría represión.
El reclamo central gira en torno al acceso a la tierra y la vivienda. “No queremos que nos regalen nada. Queremos pagar el terreno en cuotas, pagar la luz, el agua, hacer las cosas bien”, explicó Vanesa. Según contó, muchas de las familias tienen trabajos informales o ingresos estables que les permitirían afrontar esos gastos. “Lo único que pedimos es una oportunidad”, remarcó.
Los vecinos también describen el predio como un lugar peligroso, donde en el pasado hubo hechos de violencia, abusos y venta de drogas. “Ese terraplén es un camino a la muerte. Está abandonado hace décadas”, denunció.
El terreno en disputa pertenece a la provincia de Santa Fe, específicamente a la Dirección de Hidráulica, y está ubicado en una zona lindera al arroyo, cerca de la traza ferroviaria y en las inmediaciones del acceso hacia el puente Rosario–San Martín. Se trata de un extenso terraplén que históricamente funciona como un espacio degradado, un basural inseguro y sin uso público ni privado, remarcan los ocupantes.
Se trata de terrenos fiscales. “Hace 14 años que vivo acá, antes de que empezaran a construir el hospital. Yo soy una persona laburadora, trabajo todos los días. Nos vinieron a querer sacar de prepo y creo que están muy equivocados”, dijo un vecino de barrio Las Flores que participa de la movilización.
“Vivimos hace años, tenemos la casa de material, nos quieren dar monedas que hoy en día, siendo realistas, no alcanzan para comprar nada. Yo les dije que soy laburador, que quiero comprarme una casa, pagar mis impuestos, para que el día de mañana mis hijos tengan su casa; y el hombre de la municipalidad se fue. Al rato vinieron a decir que iban a sacar todo, que iban a sacar con la policía”, relató lo ocurrido.
Vanesa, en diálogo con este diario, contó que ayer regresó un grupo nutrido de patrulleros resueltos a correrlos del puente donde esperaban una señal de diálogo por parte del Estado, municipal o provincial. Ella venía de los magullones que recibió anteayer en el primer choque con la policía. “Cuando subimos al terraplén empezó a llegar la policía. Primero uno, después otro patrullero, y de repente había varios. Nos gritaron que teníamos que bajar, pero no nos mostraron ninguna orden judicial. Siempre les pedimos eso y nunca la exhibieron”, explicó Vanesa. Según su relato, los empujones dieron paso a una represión abierta cuando una agente golpeó a su hermana. “Ahí empezaron los tiros, balas de goma. Fue terrible”, dijo.
La mujer aseguró que hubo varios heridos, entre ellos ella misma, con golpes en piernas y manos, y su hermano, quien recibió múltiples impactos de perdigones de goma en el cuerpo.

