El escándalo de los sobreprecios

Politica27 de enero de 2026OtrasVocesOtrasVoces
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Salieron a la luz una serie de gigantes irregularidades que apuntan al presidente de la Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), Demian Reidel. El economista y físico, apreciado colaborador de Javier Milei y exintegrante del Banco Central, es el centro de las acusaciones por presuntos sobreprecios del 140 por ciento en servicios de limpieza de la Planta Central Nuclear Atucha. Las denuncias también abarcan el área informática: “Hubo una licitación que tendría que haber rondado los 600 mil dólares, que eran razonables, pero auditorías sorpresivas quisieron justificar un precio de 7 millones de dólares, una barbaridad, un sobreprecio terrible”, sostuvo en diálogo con Página 12 Fernando Pérez, secretario general de Asociación Trabajadores del Estado Zárate y trabajador de Atucha. La única declaración que la empresa Nucleoeléctrica le dio a este diario fue que “no tiene comentarios sobre el tema en este momento”.

 
Todo inició con una licitación que NASA llevó adelante para seleccionar la empresa que se encargaría del servicio de limpieza de un lote de la Planta Atucha durante dos años, labores que, por ejemplo, requieren trajes especiales para prevenir la radiación. La denuncia hace mención a “Requisitos de Admisibilidad” que deberían ser investigados ya que, de nueve empresas que ofertaron, sólo tres cumplieron los requisitos para poder ser consideradas, “quedando excluidas por ejemplo las últimas dos empresas que brindan/brindaron el servicio a satisfacción de NASA y por precios similares al vigente actualmente”, señala el documento.

La denuncia se presentó ante el Comité de Integridad de la compañía, firmada por el gerente de la Planta Atucha I-II Juan Pablo Nolasco Sáenz. Se trata de un profesional que se inició dentro de la empresa NASA en mantenimiento mecánico y luego pasó a producción, hasta llegar a ser gerente. Cuenta con unos 25 años de antigüedad, y se tomó la molestia de relatar en orden cronológico una serie de episodios alrededor de la millonaria licitación.

Nolasco Sáenz presentó esta denuncia “respaldando a dos trabajadores que, inicialmente, en diciembre quisieron ser sancionados como perejiles: se los quiso culpar de esto que empezaba a salir a la luz allá por diciembre”, señaló Pérez. La gerencia de NASA, bajo el mando de Demian Reidel, pretendió inculpar y despedir a los contadores Martín Reina y Gabriel Blejer. En este contexto, además de denunciar, Nolasco y otras autoridades pusieron sus renuncias sobre la mesa. Este lunes, ambos abogados fueron sobreseídos y se les eliminó toda acusación. Demian Reidel presentó un documento declarando que lo sucedido “no afecta el buen nombre, reputación y honor” de los dos abogados que hace un mes pretendió sacrificar.

Pérez relató que a la licitación pretendieron ingresar nueve empresas, de las cuales siete fueron descartadas. “Fue todo muy dirigido hacia quien se pretendía que gane esta licitación”, declaró el empleado de Atucha que trabaja en las centrales nucleares hace 37 años. Las tres firmas que compitieron por el trabajo ofrecieron cifras altísimas comparadas con la de la actual empresa encargada. La Mantovana ofertó $11.441.767.920; Limpiolux, $11.387.848.080; y LX Argentina, $10.783.947.120. De modo que la más económica resultaba ser LX Argentina, aunque fuese 140% más costosa que la empresa actual, Claryty.

“Creemos que también hay otras empresas que competían con esta LX, que podían ser las ganadoras de esta licitación, empresas que también están sospechadas de corrupción o de estar vinculadas a funcionarios en otros organismos de Estado como la AFIP”, sostuvo Fernando Pérez.

Pérez explicó que el objetivo de la denuncia interna era que estos hechos se investigasen para responsabilizar a los verdaderos culpables. “También llega a nuestras manos como sindicato y nosotros lo elevamos, lo hacemos público, y nuestros abogados lo van a llevar a la justicia”, declaró.

La gravedad de la situación forzó al directorio de NASA a frenar la contratación y desplazar de sus cargos al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, ambos considerados hombres de máxima confianza de Reidel. La salida de estos funcionarios se dio en un contexto de fuertes presiones internas, donde incluso se denunciaron intentos de reformular informes técnicos que advertían que las ofertas económicas eran inviables. En reemplazo de Famá, fue designado Fernando Monserrat, un técnico de carrera que cuenta con el reconocimiento de los trabajadores de la empresa.

Todo esto se enmarca en un proceso en el cual NASA está siendo privatizada de forma parcial gracias a las medidas de La Libertad Avanza. “La empresa de centrales nucleares NASA es una empresa estatal superavitaria (es decir que tiene mayores ingresos que gastos), y el 44% de sus acciones van a ser entregadas, ni siquiera vendidas, entregadas a los amigos de este gobierno a partir de la Ley de Bases”, sostuvo Pérez indignado.

En conversación con este diario Pérez informó que en los últimos dos años de Gobierno hubo más de 300 despidos dentro de la empresa. “El 10% del personal ha sido desvinculado y se venían 700 despidos más, porque la empresa privada que se iba a hacer cargo del 44% de las acciones quería reducir el personal de 2.700 a 2000”, sostuvo.

Hace unos meses las políticas actuales frenaron una obra que, en palabras de Pérez, “era un orgullo de los argentinos”. El reactor CAREM, cuyo diseño estaba a cargo de la Comisión Nacional de Energía Atómica, fue cerrado y supeditado a ser ruinas. Para Pérez, “le vendieron este diseño a los Estados Unidos, y acá se cerró una obra que tenía 1.500 laburantes”

Las acusaciones de irregularidades y sobreprecios entran en la misma bolsa de la privatización, los despidos y la suspensión de proyectos. Para Pérez, Demian Reidel es el salvoconducto de las políticas libertarias que sólo se interesan en vender al país.