Organizaciones religiosas se suman a la marcha contra la reforma laboral
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Los Curas en la Opción por las y los Pobres (COPP) -junto con otras organizaciones basadas en la fe y reunidas en la Mesa Ecuménica- participarán el jueves de la movilización convocada por el sindicalismo para rechazar la reforma laboral propuesta por el gobierno de Javier Milei. Bajo el lema “por la dignidad del pueblo y el rechazo a la reforma laboral” estas entidades se suman al reclamo exigiendo “no a la reforma sin derechos”.
Para Luis María Alman Bornes, co-presidente del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), “la convocatoria de la Mesa Ecuménica se justifica en la defensa de un principio fundamental: la dignidad inviolable del ser humano y la protección de las y los más vulnerables”. Argumentó además que “la reforma laboral en cuestión, al flexibilizar derechos históricos, amenaza directamente el sustento, la estabilidad y la justicia en el trabajo de millones de familias, aspectos que las iglesias y los organismos de derechos humanos entendemos como pilares del bien común”.
Por su parte el Equipo Diocesano de Pastoral Social de la diócesis de Merlo-Moreno invitó a sus miembros para que se sumen a la jornada de protesta y que quienes no lo hagan “realicen gestos de ayuno y oración” como modo de adhesión. Es la manera –dicen—de “expresar así nuestro acompañamiento a la lucha de la clase trabajadora contra los que quieren imponer condiciones de neo esclavitud”.
Con motivo de la celebración religiosa del nacimiento de Cristo los COPP emitieron un mensaje en el que sostienen que “celebrar la Navidad no es algo romántico, de cuentos de hadas o de ángeles” sino que se “trata de un Dios Padre y Madre que nos sale al encuentro en el barro de la historia y allí nos invita al abrazo”. Por eso -dicen en su comunicado los sacerdotes católicos que trabajan en medios populares- “en tiempos de tantos ignorados, despreciados, olvidados o expulsados de la vida, creemos en un Dios al que solo allí podemos encontrarlo; de eso se trata el niño, el pesebre y los pañales”. Y agregan que “esa es la buena noticia para todo el pueblo” porque “allí nace la vida verdadera, brilla la alegría y se celebra el encuentro; allí surge la esperanza; no en planes de gobiernos que ignoran el dolor, son insensibles al sufrimiento y se gozan cruelmente en las lágrimas ajenas”.
Los COPP sostienen “el Dios en el que creemos no es un Dios que está en las nubes sino uno que nos invita a reconocerlo a nuestro lado en la historia; desde que liberó a su pueblo de la opresión de Egipto hasta nuestros días”. Porque –dicen- “no se trata de un Dios de cosas espectaculares, de manifestaciones gloriosas, sino de un Dios escondido, uno que no habita en los palacios de los reyes vestido con pompa, sino que nos abraza y no tiene techo, ni tierra, ni trabajo”, sino que “se trata de encontrarlo allí donde está: en las periferias, en los expulsados del sistema por quienes se creen importantes, en los ninguneados, los empobrecidos.”.
Subrayan los curas que es “un Dios que abraza a los enfermos y tullidos, y no hace negociados para engordar una caja partidaria”.
Señalan finalmente que la esperanza en medio de esta situación “brota de saber que allí es Dios quien llora, quien sufre y es maltratado (…), un Dios que no pasea como turista entre nosotros, sino que toma partido, es Padre y Madre de las y los pobres y sólo allí, entre ellos, podremos encontrarlo y celebrarlo”. Porque “solo allí habrá Navidad”, sostienen los COPP.

