
En la previa a la gran movilización que prepara la CGT en contra de la reforma laboral, la nueva ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reprimió a los jubilados con gas pimienta y agua a presión por lo que cinco personas fueron heridas. La sucesora de Patricia Bullrich desplegó a las cuatro fuerzas federales con el protocolo antipiquetes frente al Congreso. Fueron entre 700 y 800 efectivos para un grupo que no superaba las 300 personas. Tras las vallas que rodearon el Parlamento, hubo camiones de traslado e hidrantes, desde los que agredieron a los jubilados.
Mientras en la Cámara de Diputados se debatía el Presupuesto 2026, que implica nuevos recortes en áreas sensibles como la jubilación, la ley de discapacidad y el financiamiento universitario, los adultos mayores fueron reprimidos. El Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) atendió a cinco personas. Dos de ellas, afectadas por el gas pimienta y las restantes fueron alcanzadas por el agua a presión. Incluso, una joven cayó al suelo y sufrió un golpe producto del chorro de uno de los camiones hidrantes, lo que le provocó una lesión grave en la rodilla. La represión, que fue llevada adelante sobre todo por la Policía Federal y la Gendarmería Nacional, duró aproximadamente 40 minutos.
Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires da cuenta del “despliegue excesivo e innecesario de las fuerzas de seguridad”. En el texto se detallaron que “la Policía Federal y la Gendarmería Nacional volvieron a hacer un uso indiscriminado y desproporcionado de la fuerza, frente a las características y la magnitud de la movilización”.
Por su parte, desde la Comisión Provincial por la Memoria también denunciaron la represión. Y como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura resaltaron la responsabilidad de Monteoliva, quién ya anunció públicamente que aplicará el protocolo antipiquetes en la movilización que hoy realizará la CGT (ver aparte).


